Nuevamente Cartagena

Debo confesar que Cartagena es una ciudad muy pequeña donde las murallas sostienen la historia que ya no nos pertenece, pero al quedar impávida en ellas y el mar, me desato entre tantos ruidos con mi piel erizada.

¡Ah! Cartagena querida, como dejas que mi soledad se instaure para divertirme entre las alas de mujeres que solo quedan en sueños. Y la arena, el sostén de esta tierra tan fecundamente enferma, y no por ella misma sino por los que la pisamos todos los días.

Me encuentro frente ese horizonte y al rostro de un amanecer muy particular, uno de los que no se olvidan y que se cuelgan en la mente de cualquier ermitaño. Y junto a mí un ser que desconozco pero que grita desesperadamente la compañía de un amor que aún no encuentra y que busca con mucha ansiedad.

De regreso a casa, solo quedan registrados unos números que al parecer se escabullen en los recuerdos de una ciudad pequeña pero amable.
Gracias Cartagena por recibirme nuevamente.

Comentarios

MAYA dijo…
Que esas olas te abrazen mi himen adorada. Que los números no se te escabullan.Y que Cartagena tatue tu alma. Me encantó la foto de hermosamente divinas. A veces tan cerca, a veces tan lejos.

Beso preciosa,

Maya
Te me has perdido, te he escrito y no te he podido encontrar. Me mandas señales de humo.

Beso,

Maya

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