LA PIECITA DEL AMOR - PRIMERA TEMPORADA


No teníamos espacio donde saciar nuestras ansias pasionales pero yo estaba segura que sus besitos eran con sabor a miel que me llevaban al elipsis de la lujuria; fue entonces cuando jugamos un ratico, me daba unos besitos inocentes y le respondía con la otra inocencia, desprevenida pero ambiciosa.
Estábamos en un restaurante gay que queda al norte de la ciudad; fue entonces que decidimos pedir un directorio para averiguar si existía un hotel bueno, bonito y barato; luego de hacer un par de llamadas estábamos desilusionadas porque el presupuesto solo nos alcanzaba para una “pieza” en algún motel al interior de la ciudad, al interior porque tampoco contábamos con auto, moto, ni bicicleta. Después de hacer un largo lavado de cerebro nos llenamos de mucho valor para entrar por la puerta grande de un motel y comenzamos la búsqueda de los moteles más cercanos para pagar la mínima en el taxi; eran las 8:30 p.m. los carros en las calles no paraban de pasar al igual que las personas que nos conocían. En el directorio no encontramos nada cercano y fue entonces que me paré, fui hasta la recepción del restaurante y con un tono muy discreto le pregunté a la chica de la caja, que también era homo:
- ¿Sabe usted si por estos lugares encuentro un hotel bueno, bonito y barato en el que pueda pasar la noche?
Ella con una sonrisa de compinchería femenina me dice en un tono de voz un tanto indiscreta:
- Querrá decir un motel, si señora se le tiene (y grita de manera presurosa) Juancho dónde queda el motel de luces verdes que está por estos lugares, es que la señora me está preguntando.
Los clientes que estaban cerca me miraron con sus ojos dicientes “pícara ya sabemos para dónde vas” yo en medio de mi timidez, me acerqué a la chica un tanto azarada.
- Disculpa puedes hablar un poquito más bajo.
En esos momentos Juancho le responde, desde la mesa que estaba atendiendo:
- Claro en la 44 como con 5 norte… es muy cómodo, limpio y puede estar desde cuatro horas en adelante…
Continuará.

Comentarios

Inumea dijo…
Jajajajajajjajjaj madree, qué "compincheria femenina" yo también hubiera hecho lo mismo jejejejeje



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De gritar o de solicitar que no gritaran... Inumea espera la segunda temporada de la Piecita del amor... Las chocoaventuras de una célibe reprimida jajajajaja...

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