CAÍDA LIBRE

HÚMEDAS PAREDES

Una luz, un sentimiento y unos zapatos; amarro los cordones, pa que no se note que voy descalza; confieso unas cuantas lágrimas y gotas de sangre en baldosa blanca. La azul luz aparece a eso de las siete, siento tembladera, manos frías y una ilusión un tanto idiota.
Voy pal puerto, me iluminan mis sobornos, un ángel de alas rosadas al rescate; no reconozco su rostro, benévolo pero caído; sus labios expresaban preocupación; pisaba su propio charco y rozaba su sombra; me indicó el camino donde florecen mis ojos, olas castigando el acantilado con el sonido retumbante de los cielos. Ángel rosado me coloca en el abismo y con una fuerte palmada en la espalda siento caída libre, brotan mis azules alas que tocaban las nubes.


¡No entiendo porqué perdí mis alas y ahora las añoro!

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