HÚMEDAS PAREDES


Atardecer en Magüipi
Las tentaciones están latentes como si fuesen de ambulantes solitarios que requieren con urgencia ser probadas.  Nuestra carne que las contiene todas está a la merced de sus llamados pero es la voluntad que nos permite la coherencia entre actuar, pensar y hablar. El despertar de esa voluntad es la puerta de entrada a una sana reflexión en la búsqueda de crecer desde mi centro.
Es por ello que no debemos de escapar de las tentaciones con otras tentaciones sino enfrentarlas con paciencia y la sabiduría desde el encuentro del corazón con la razón. La fuerza de la voluntad y el agrado de llenarnos de gozo y de amor hace vibrar la flama de la luz que mantiene encendida en mi interior.

Comentarios

Linknas dijo…
me controlo me controlo, pero aveces quiero aventura, salirme de la raya y vivir algo quee me permita salirme de la normalidad, no es facil se intenta porque me preocupa caer en la monotonia y pensar que no estoy sintiendo nada... buenas palabras

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